Argumentos Electoral, boletín del Instituto de Estudios Peruanos

Segundo: el informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación es, sin duda alguna, el documento que debería establecer los lineamientos fundamentales para definir una política cultural que produzca los cambios que el Perú requiere. Sus recomendaciones son urgentes en la necesidad de construir mayor ciudadanía en el Perú. Ninguna política cultural que se respete puede dejar de tener una posición afirmativa frente a lo que ahí se dice, se denuncia y se propone: reformas institucionales profundas, reparaciones materiales y simbólicas, combate radical al racismo existente, inclusión social, autocrítica, garantías de derechos para todos. Es entonces tarea de la política cultural difundir el informe, perfeccionarlo, seguir sus recomendaciones y construir una nueva narrativa nacional asentada siempre en la memoria de lo sucedido- que resignifique la identidad del país.
Duodécimo: Insisto: ni el TLC (a la Toledo) ni muchos de los arreglos de ese tipo garantizan una mejor convivencia entre los peruanos. La reconstrucción de la cultura nacional de los vínculos, de las representaciones que hay que cambiar, de las formas en las que regulamos nuestras diferencias- es fundamental para la construcción de un país más sensato. La corrupción, por ejemplo, es un problema que tiene una índole cultural, el racismo también lo es, la discriminación en todos sus aspectos, igual. No es solo en la escuela donde los peruanos nos "educamos" y somos constituidos como ciudadanos. Además, o sobre todo, nos formamos y constituimos en los espacios públicos, con la televisión, con la radio, con el cine, con las revistas, con los libros, con la publicidad, en las calles. Corresponde a la política cultural proponer y desarrollar contundentes iniciativas en todos estos lugares.
En la foto: Víctor Vich.