¿Qué está leyendo... Fernando Rivera Díaz?

Hace unos días leí Yo, otro. Crónica del cambio (El Acantilado, 1997) de Imre Kertész. Aquí el narrador construye un relato introspectivo para indagar sobre la fisura abismal que lo separa de sí mismo (K., el otro). El relato se articula a través de un viaje existencial que hace el narrador por la nueva Europa con motivo de una serie de invitaciones a lecturas y encuentros literarios. No sólo es la experiencia pasada del Lager (Auschwitz, Buchenwald) y la de la intolerancia húngara contra los judíos la que amenaza constantemente su identidad y también la disuelve, sino la experiencia de la escritura misma. Y ahí se dobla la experiencia de la persecución con la del lenguaje. Kertész cita a Wittgenstein y luego lo pone a prueba en la escritura de la propia experiencia (o tal vez todo el texto es una exploración y refutación constantes del mundo como juego del lenguaje que postula Wittgenstein). El libro se sitúa claramente en esa línea de la literatura alemana y centroeuropea que se construye sobre la reflexión y algunos sistemas de pensamiento (Musil, etc.)
Antes, y durante la lectura de este libro leí también algunos artículos y ensayos de Mariátegui (como parte de un trabajo crítico aún en proceso), que de manera coincidente, para sorpresa mía, se anudaban en algún punto con el texto de Kertész. La nouvelle La novela y la vida, que había escrito Mariátegui con cierto psicologismo freudiano, y también en tono reflexivo. Y los artículos sobre los países centroeuropeos a propósito de su viaje por el Danubio (creo que por 1923) como “La escena Checoslovaca” o “La escena Húngara”. Considerando este último, Kertész, que denuncia el kadarismo en Yo, otro (pero no sólo ahí), se da la mano sin saberlo con Mariátegui que denuncia la dictadura de Horthy.
Ahora, acabo de comenzar Sobre la historia natural de la destrucción de W.G. Sebald.