zonadenoticias

viernes, febrero 02, 2007

Fernando Iwasaki en Ecuador, Alonso Cueto en Colombia

Letras.s5 publica una reseña del joven narrador ecuatoriano Miguel Antonio Chávez (Guayaquil, 1979) a la primera novela de Fernando Iwasaki Libro del mal amor, reeditada por Alfaguara el 2006. "[E]l planteamiento de esta obra sobre las tribulaciones que causa el amor sentimental -tema que en manos de un inexperto podría resultar cursi y desastroso- es desarrollado por Iwasaki con mucha soltura como una narración con base autobiográfica, además de ciertas dosis de ficción (algo normal y lícito en la literatura, claro está), tono humorístico, burlesco, irreverente, donde las ansias del amor no solo están entendidas en la dimensión de lo platónico sino también en lo hedonista y la búsqueda del placer sexual. Qué ironía más grande que llevarlo a cabo con un prototipo de anti-don Juan, que durante trece años de su vida intenta conquistar sin éxito a diversas mujeres de las que queda perdidamente enamorado", afirma Miguel Antonio Chávez, quien el pasado mes de noviembre entrevistó a Iwasaki en el weblog colectivo Grupo Buseta de Papel.
Por otra parte, en la publicación colombiana Semana apareció el pasado 22 de enero un elogioso artículo de Conrado Zuluaga a Alonso Cueto, quien visitó Colombia a fines de dicho mes. A propósito de la última novela de Cueto, escribe Zuluaga: "La hora azul (la hora de la primera madrugada), como lo revela la novela casi al final, es un relato desolado que explora sin piedad el lado oculto de la sociedad. De la sociedad, es cierto, pero en particular de las familias que la conforman. Estas últimas son océanos con una gran extensión de territorios inexplorados, y descubrir los secretos que guardan no sólo es una tarea difícil, sino que esta exploración desestabiliza todo el andamiaje que se ha construido durante años, y amenaza con arrojar por la borda el trabajo de una vida entera. No importa que se trate de una injusta muerte violenta, de un sacrificio heroico, de una discreta y mesurada defunción, lo cierto es que los personajes de La hora azul, todos sin excepción, 'se han quedado sólo con su muerte'. Y esta trágica circunstancia conduce en buena medida a la anulación de la esperanza. De allí que sólo los que fueron capaces de mirar a la muerte de frente, de regresar del abismo a donde fueron conducidos por la izquierda fundamentalista o la atroz represión del Estado, los decididos a resistir, son los 'únicos verdaderos habitantes de la vida'".

En la foto: Alonso Cueto.