Un Bombardero contra la guerra

"Nosotros no nos animamos a ubicar dentro de un género a Bombardero. Aparenta ser una novela (hay un narrador omnipresente) y desarrolla varios cuadros que podrían tener una sucesión histórica: va del ataque a las torres del World Trade Center hacia un futuro incierto. Pero la narración corresponde más bien a un gran texto de prosa poética que incluso ha trabajado la tipografía: hay centenares de modificaciones de tipos de letras y se han insertado todos los isotipos que han sido posibles cuando se habla de tal o cual marca", continúa sostieniendo Sánchez Hernani en su reseña. Es una "discusión vana" definir si Bombardero es o no una novela, escribió Oquendo en la columna que le dedicara a dicha obra. Sin embargo, es un punto que no deja de tener interés. El libro se abre con la dedicatoria, enseguida se lee el índice (diez capítulos más el undécimo Bonus track y una Caja negra). Luego, los numerosos epígrafes (veinticinco en total). Hay que apuntar también que la numeración de las páginas está en sentido contrario, de tal modo que la primera página del capítulo uno empieza en 550, y la última página del Bonus track concluye en 0.
La Caja negra está en números romanos, de dlxvii a dlxxxiii. Se divide en tres partes: Trayectoria, Radar y Tripulación (los extensos y pormenorizados agradecimientos, a mí me define como un "ser del espacio ciber"). En Trayectoria, César Gutiérrez señala lo siguiente: "Su autor se siente presionado y precisa precisar algunas precisiones porque -además de robar, saquear, expropiar, trastocar, descomponer, distorsionar y dinamitar impunemente mi poemario La caída del equilibrista (El Santo Oficio, Lima, 1997) y docenas de cuentos y artículos que publiqué en plaquettes, fanzines, diarios y revistas- durante el ensamblaje de este libro confieso haber citado, alterado, alternado, reciclado y sampleado fragmentos de poemas, películas, novelas y canciones de dominio público: en todos los casos -excepto cuando duplico mis cuentos y poemas y cuando articulos mis artículos- los resalto en cursiva o los sugiero de manera franca y explícita y hasta festiva: citarlos no era imprescindible, es un homenaje, una celebración. Pero para evitar daños colaterales marca Xerox, paso a revisar TODAS las coordenadas intertextuales que impulsan los reactores de la nave que voló desde mis sesos hasta tus manos, hipócrita lector" (dlxvii). Y enseguida, en Radar, se dedica a apuntar de manera concreta y precisa cada una de las referencias intertextuales que atraviesan de cabo a rabo a Bombardero. Un ejemplo de dichos apuntes, referido al tercer capítulo: "Caer, caer, tan dulce es el vértigo es una línea de la banda Dolores Delirio en Cero (Navaja Producciones, 1995), como un voyeur en vacaciones es de Virus en Superficies de placer (BMG, 1987) y todo se construye y se destruye tan rápidamente procede de la canción epónima del LP Parte de la religión de Charly García (Sony, 1987). En muerto y en directo es una frase recurrente en las crónicas de R. Fresán y me encanta el olor al Napalm por la mañana dice Robert Kilgore Duvall en Apocalypse Now (1979)" (dlxxii). Y así para todos los casos.
"Bombardero debe merecer una lectura y análisis académico pues, definitivamente, algo nuevo ha nacido en la literatura peruana e hispanoamericana", concluye su reseña Sánchez Hernani. Algo nuevo aún por explorar.
PD Lunes 24: Hoy en la sección cultural de La República Pedro Escribano publica una extensa entrevista a César Gutiérrez a propósito de Bombardero. "Todos los días morimos. Todo los días muere gente en la Franja de Gaza, todos los días hay cochebomba en Bagdad. [...] La guerra es el símbolo de nuestro tiempo", señala.
En la foto: César Gutiérrrez en 1997 en el Parque Mariscal Castilla de Lince. "¿Qué cosa es Bombardero entonces? Un megatexto cuyo cuerpo central, podemos identificar, es un gran alegato antibélico", afirma Sánchez Hernani.