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miércoles, mayo 02, 2007

Bryce

"Yo creo que sus obras van a quedar. Un mundo para Julius, La vida exagerada de Martín Romaña, "Con Jimmy en Paracas" los van a seguir leyendo nuestros nietos. En la vida de todos los escritores hay incidentes, accidentes, problemas, pero un escritor son sus libros", comentaba el pasado jueves el narrador Alonso Cueto a Ernesto Carlín con relación al caso de plagio de Alfredo Bryce. Hoy las secciones culturales de Perú 21 y El Peruano dan cuenta de una entrevista a dos páginas a Bryce Echenique publicada el pasado sábado en la página cultural del santiaguino diario La Tercera, "un adelanto de la entrevista hecha por la revista Dossier, de la Facultad de Comunicación y Letras de la UDP". El domingo, la página editorial de La Tercera publicó este breve texto firmado con las iniciales J.W. en el que se critica las declaraciones de Bryce. Incluyo enseguida en su integridad dicho adelanto. Incluyo a su vez, aquí, escaneadas, dos breves notas aparecidas junto con dicho adelanto.

En exclusiva, el escritor peruano rompe su silencio y dice haber sido víctima de la "envidia"
BRYCE ECHENIQUE SE DEFIENDE DE ACUSACIONES DE PLAGIO Y HABLA DE "COMPLOT" EN SU CONTRA


- A fines de marzo pasado el autor de Un mundo para Julius fue acusado de plagiar columnas publicadas en el diario peruano El Comercio y en el español La Vanguardia. Y las denuncias eran acompañadas con pruebas irrefutables como, por ejemplo, una nota de Bryce que llevaba el mismo título y frases calcadas de un artículo del diplomático peruano Oswaldo de Ribero fechado en 2005.

- La Tercera reproduce un adelanto de la entrevista hecha por la revista Dossier, de la Facultad de Comunicación y Letras de la UDP, donde el ganador de premios como el Nacional de Narrativa Española, el Nacional de Literatura en Perú y el Planeta, enfrenta por primera vez las acusaciones. Dice que el caso le ha servido para hacer "antología de odios y afectos".

¿Cómo se enteró de la denuncia? Específicamente quién le avisó, por qué medio y cuándo? ¿Cuál fue su primera reacción?
Por cierta prensa peruana. Y mi primera reacción fue convocar (o más bien fue al revés) a mis mejores amigos escritores y periodistas. Sólo me interesaba el apoyo y la confianza de ellos. Y me la dieron 100%. Con eso me bastó, por supuesto. Además uno de ellos me hizo ver algo esencial que a mí ni se me había ocurrido, tan lejos me sentí siempre de esa campaña orquestada por gente que vive con puñales destinados a la espalda de las personas: ¿Cómo alguien puede ser tan bruto de tomar un artículo publicado en una importante revista de Lima y publicarlo en un diario de Lima, sin pensar que mucha gente lee ambas publicaciones y se va a dar cuenta de ello inmediatamente? El complot está servido, por decir lo menos.

¿Dónde ha pasado estos días? ¿En qué lugar, desde cuándo, con quiénes?
En Lima, todo el tiempo, hasta que pasó el chaparrón y me vine a una playa del sur para volver a lo mío, la literatura. A empezar mi nuevo libro de cuentos.

¿Cómo se han sucedido estos días? ¿Rutina diaria o jornadas cambiantes? ¿Tiene fecha de regreso a Lima o Barcelona?
Pura rutina, pero con momentos maravillosos. Camino dos horas cada mañana pero ahora mi caminata duraba hasta tres, porque la gente me detenía para mostrarme su entera solidaridad. Hasta me invitaban a almorzar o a tomar una copa. Durante unos días, además, no he podido almorzar ni comer en un restaurante sin que alguien me pagara anónimamente la cuenta y sin que el chef me acompañara luego hasta mi automóvil. Y mis viejos amigos de colegio también organizaron un entrañable almuerzo en un club de playa llamado Pacífico Sur. La página estaba volteada para mí y tranquilamente me vine a una linda casa al sur de Lima, a un verdadero playón en el que no queda un alma, pero sí mucho sol. O sea que camino horas cada mañana al borde del mar, me doy luego un chapuzón, y por las tardes escribo y por las noches releo Anna Karenina.

Carmen Balcells ha sido una figura importante en su vida profesional. ¿Ha conversado con ella respecto de las acusaciones de que ha sido objeto?
Carmen está ya casi retirada, pero claro que he conversado con sus sucesoras en la Agencia, y sobre todo con Carina Pons, y no sólo han minimizado el tema sino que me han brindado todo su apoyo y me han gestionado entrevistas con periodistas de Barcelona para aclarar todo este perverso intríngulis. Y la carta aclaratoria que escribí fue gracias a ellas que logré publicarla en diarios como El País y el ABC y El Mundo, de Madrid.

Cuando se atraviesa por este tipo de situaciones se reciben muestras de solidaridad y, también, duras críticas. En ambos casos, ¿cuáles han sido las más inesperadas?
Lo que realmente he aprendido es que a uno no le hace daño quien quiere, sino quien puede, y esto no está nada mal. Bueno, pero las críticas han venido de personas tan arribistas y huachafas (siúticas) como Hugo Neira, hoy de vuelta al APRA gobernante y nombrado director de la Biblioteca Nacional. Ese tipo entró con tropa, durante la dictadura militar del general Velasco Alvarado en los 70, y capturó el diario Correo, y ahora viene con moralinas, cuando él sí que se apropió descarada y brutalmente de la opinión pública. Felizmente que esto el director del diario El Correo se lo recordó con lujo de detalles en un editorial en ese diario, y al pobre no le ha quedado más remedio que meter el rabo entre las piernas. Otros, como el escritor sin escritura Gregorio Manrique, o Martínez, que vive hace siglos en los Estados Unidos, se coló en la foto. Pero bueno, esa es gente que ya no existe en el Perú y a la que se le agradece que hable mal de uno. Gente desesperada por probar que aún es peruana y por verse en un diario limeño, a cualquier precio. Parecen eso judíos conversos que constantemente necesitan recordarnos que son cristianos. Algo no funciona ahí, definitivamente.

Si tuviese que guardar sólo un recuerdo de los momentos que ha vivido desde que estalló la denuncia hasta ahora, un recuerdo que reflejara lo que ha pasado estos días, ¿cuál sería?
Bueno, sobre todo me ha servido para hacer una "antología" de odios y afectos, y créeme por favor que los segundos borraron a los primeros. Fui muy feliz también cuando el periodista Raúl Vargas, un gran profesional al que le tengo enorme estima, de Radio Programas del Perú, y de la revista Caretas, dijo y escribió que ya estaba bien de una campaña basada en el odio y la envidia y nada más.

¿En qué ha consistido el diálogo con El Comercio y La Vanguardia?
Con El Comercio, desgraciadamente, se rompió el diálogo, pero sé positivamente que fue debido a las intrigas de personas ajenas a este diario y confío en que las aguas volverán a su cauce. Uno de sus directores me visitó hace poco y me dejó con la muy agradable sensación de que todo había sido fruto de un mal sueño, pero que ya estaba despierto y que ni siquiera valía la pena interpretarlo. Con La Vanguardia las cosas han sido más objetivas, sanas, limpias y claras. He tenido correspondencia con un periodista que no tarda en enviarme un cuestionario, pero que asegura que tanto le interesa hacerme preguntas sobre este asunto como sobre mi nueva novela, que ya está terminada y enviada a la Agencia Literaria de Carmen Balcells.

Si sólo pudiese optar por una reacción, tal vez un arrebato, ¿cuál sería?
La miseria humana, la desesperación de algunos periodistas por vender un ejemplar más, porque en general la gente ya no confía en los diarios, sobre todo en los tabloides de gigantescos titulares y de un pavoroso envilecimiento, en unos casos. Hace poco murió el creador de la prensa corrupta y rebajada que nos dejó Fujimori y que ahí sigue en los quioscos. O sea que ese señor ha dejado muchos herederos, camuflados hoy de demócratas, además.

¿Qué palabra le parece más adecuada para sintetizar este episodio: malentendido, error, complot?
Complot, definitivamente. Y no sólo contra mí sino contra otros escritores profundamente antifujimoristas como yo. Lo único es que yo parezco generar más envidia, y la principal artillería se concentró en mí, sin duda porque vivo fuera y ese "cochabambismo", del que tan acertadamente hablara Unamumo, sigue imperando en nuestro medio. Cuando ves a alguien que te desconcierta y produce temor en tu alma acomplejada y atormentada por el desconcierto o por tu propia corrupción o ignorancia, acúsalo de algo muy grave, no bien puedas, para acostarte más tranquilo y seguro. Marica, por ejemplo. En fin, "cochabambismo" .

En la foto: Alfredo Bryce.